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¿Qué es el Observatorio de Trata de Personas?

El observatorio del delito de la trata de personas, es una instancia informativa, seguimiento, investigación, análisis y reflexiolectiva sobre la situación del delito de la Trata de personas en Bolivia, haciendo énfasis en la población con alto grado de vulnerabilidad (niñez y adolescencia, principalmente mujeres) y las políticas y acciones referentes a la prevención, protección y sanción de este delito.

InicioSeguimiento de MediosEl policía y la funcionaria, lo simbólico del abuso

Funcionaria de la alcaldía es agredida por un policía al protestar por un vehículo parqueado ilegalmente

Articulo por Drina Ergueta - Martes, 29 de mayo de 2018 · 00:04

A muchas personas ha indignado el abuso, que lo es a todas luces porque hubo violencia física, cometido por un oficial de policía contra una funcionaria municipal porque ésta le reclamó, en ejercicio de sus funciones, que estacione bien el vehículo en el que se hallaba. ¿Qué pasa que en los estrados judiciales no lo ven así?

 

Hace unos meses que en las calles céntricas de La Paz hay que pagar para estacionar y hacerlo además en los lugares señalados. De vigilar que se cumpla esa medida se encargan personas contratadas por el Municipio. Una de ellas es Yamile Cáceres que el jueves 24 de mayo, acompañada por la guardia municipal Brenda Daza, recriminó a un subteniente de policía que estacione correctamente el vehículo oficial, el bajó del coche, la golpeó mientras ella gritaba que estaba embarazada y la detuvo, con la cara hinchada y el labio roto pasó una noche tras las rejas. Enmanillada, humillada, fue llevada al juzgado acusada de obstrucción policial, allí se dispuso medidas sustitutivas y hoy tiene arraigo y debe presentarse cada 15 días ante las autoridades.

¿Algo le ha pasado al abusivo? Hasta este lunes por la mañana, nada, pese a las protestas que este hecho ha generado, más cuando lo ocurrido se ha filmado y se propagó por las redes sociales. La presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, dijo que “la violencia no puede tolerarse en ningún caso”, mientras que la exministra Amanda Dávila se mostró segura de que el presidente Evo Morales actuaría en este hecho. Estamos a la espera.

La lectura simbólica de este caso sobre el ejercicio del poder y los métodos para dejar claro quién manda es muy marcado en lo ocurrido, tanto el día de los hechos como en los posteriores, y tanto en clave de jerarquías institucionales como en clave de género.

Una contravención contra la autoridad, cualquiera que ésta sea, debe ser sancionada ejemplarmente para que no vuelva a ocurrir, para sentar precedente y que nadie olvide. Está allí el simbolismo de ese labio partido, de esa mujer humillada y prácticamente indefensa ante todo un aparato que la acusa en lugar de defenderla.

En la reacción del oficial de policía se evidencia su afán de afirmar quién manda allí, él es parte de una institución, la Policía, ella una funcionaria acompañada de una guardia municipal, que seguramente para él es una institución inferior. Además, él es oficial y ella una operaria de base que camina las calles vigilando que estacionen bien los vehículos. Por otra parte, él es hombre y ella y su acompañante, mujeres. Mujeres, que seguramente a este oficial no le pueden decir nunca qué hacer, tal el machismo como se instruye habitualmente a las fuerzas del orden, policías, militares y sucedáneos. 

Pero “¡¿Quién se ha creído que es, esta mujer?!” Habrá pensado el oficial puños largos y, al parecer, algo similar le habrá parecido al juez Armando Zeballos, al que la ley 348 contra todo tipo de violencias hacia la mujer en ese momento, al parecer, se le traspapeló.

Este es un ejemplo de cuando se habla de que el machismo está no sólo en las mentes y acciones de las personas, sino que se hace sólido en actos normalizados y en instituciones que lo avalan, lo defienden y, por ello, lo reproducen.

A esta mujer, atrevida, hay que literalmente sentarle la mano. Ella asumió su rol, hacía su trabajo, un rol de autoridad sobre la calzada, sobre el lugar de aparcamiento, una autoridad que por pequeña que sea no se le permite. Es mujer y no puede mandar a aparcar bien a un hombre, menos a un policía. Hay que no sólo insultarla, hay que golpearla, luego humillarla públicamente y que quede judicialmente manchada.

La Policía boliviana, así como la justicia, podrían buscar simbólicamente limpiar su imagen con un hecho como éste, sancionando inmediatamente al agresor y resarciendo a la víctima, porque ya está bien de tenerlas como las instituciones con mayor desprestigio en el país. Un poco más de vergüenza y más de justicia, señores.

Enlace: http://www.paginasiete.bo/opinion/drina-ergueta/2018/5/29/el-policia-la-funcionaria-lo-simbolico-del-abuso-181489.html

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CECASEM – Centro de Capacitación y Servicio para la Mujer

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